La ley que prohíbe el ingreso de transgénicos se pasa por alto. Hay una serie de irregularidades desde su elaboración hasta la selección de quienes deben ejecutarla. Las consecuencias: la biodiversidad y el consumidor peruano en peligro.

En las últimas semanas de la campaña presidencial, Pedro Pablo Kuczynski fue atacado por un tema que su contendora Keiko Fujimori sacó de la manga: los transgénicos. En el primer debate de la segunda vuelta, la entonces candidata leyó una declaración del hoy presidente electo en la que defendía los transgénicos.

“El 16 de noviembre de 2012 declaró que prohibir los transgénicos parecía una medida de la Inquisición. Quiere decir que usted defiende los transgénicos. (…) ¿Cuál es su posición? ¿Va a seguir haciendo esta defensa?”, encaró ella. Él contestó: “No defendemos los transgénicos, pero sí defendemos las semillas mejoradas”.

No son lo mismo. Los transgénicos u organismos vivos modificados (OVM) son creados artificialmente con una técnica que inserta genes sacados del ADN de otra especie. En cambio, las semillas mejoradas se obtienen mediante un mecanismo de selección. Se cruzan las plantas de una misma especie y se van mejorando, según explicó Eric Cosio, investigador del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec).

Según el Plan de Gobierno de Peruanos por el Kambio (PPK), el Estado implementará un proyecto de semillas mejoradas en el 2017.

Transgénicos ¿en el Perú?

En el 2011, la Ley 29811 estableció la moratoria al ingreso y producción de organismos vivos modificados al territorio nacional por un periodo de diez años; es decir, hasta el 2021 el ingreso de transgénicos al Perú está prohibido. La excepción es para investigaciones y estudios científicos que estén debidamente monitoreados y aislados. Con esta norma se busca proteger la biodiversidad que tiene el Perú en especies nativas. Durante esos diez años de prohibición el impacto de los transgénicos en el ambiente debe ser investigado.

Alberto Dante Maurer Fossa, Jefe del INIA presentó en el 2015 a nuevos funcionarios de la institución. Fuente: Página web del INIA

Alberto Dante Maurer Fossa, Jefe del INIA, presentó en el 2015 a nuevos funcionarios de la institución. Fuente: Página web del INIA

 

En el 2013, la Dra. Antonietta Gutiérrez trabajaba en el Ministerio del Ambiente como consultora para implementar la Ley 29811 o Ley de Moratoria. En el 2007 había denunciado la existencia de maíz duro transgénico en los valles de la provincia de Barranca, al aire libre y sin conocimiento de los agricultores.

Los reglamentos que debía elaborar junto a otros expertos eran los mecanismos de control en puntos de ingreso. ¿Cómo saber qué tipo de semillas están siendo introducidas en nuestro territorio? Se debían establecer protocolos de muestreo en aduanas, puertos y aeropuertos. El principal método utilizado para ello son las tiras reactivas. Si da un resultado positivo a semillas transgénicas, la carga es detenida y una muestra es enviada a laboratorio. De ser positivo nuevamente, la carga es devuelta. Gutiérrez fue tajante en que no se acepte ningún margen de error. Las semillas importadas debían tener 0% de contaminación con semillas transgénicas.

De acuerdo a Gutiérrez, en las reuniones a las que asistían representantes de la Presidencia del Consejo de Ministros, Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, Ministerio del Ambiente, Ministerio de Agricultura, Ministerio de la Producción, Conveagro, entre otros con competencia en la moratoria, el principal opositor a establecer un 0% de margen de error fue el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), del Ministerio de Agricultura, junto a la Asociación Peruana de Productores e Importadores de Semillas en el Perú (AppiSemillas).

El INIA es el ente encargado de vigilar la presencia de transgénicos en campos de cultivo, y se convertía desde los inicios en el principal opositor de la medida. Junto a AppiSemillas, exigía un 2% de margen de error. “Un 2% significa que vas a tener plantas transgénicas en una hectárea. Y con esa hectárea, otra va a estar contaminada. Y en el plazo de dos años, vamos a tener todos los valles contaminados”, explica Gutiérrez, quien expuso estos argumentos a ambas entidades.

“Después de haber escuchado yo misma a los importadores de semilla pedir 2% de umbral, entiendo que ellos mismos saben que su semilla está contaminada”, argumenta Gutiérrez. Las semillas distribuidas por AppiSemillas, que se oponía al 0% de contaminación, provienen principalmente de Brasil y México, países abiertamente protransgénicos.

La negociación continuó y ambas posiciones eran firmes. A fines del 2013, Gutiérrez dejó la comisión de implementación de la Ley de Moratoria. Hasta ese año, el control en aduanas aún no se había establecido y ella había recibido telefónicamente amenazas de muerte.

Recién a inicios del 2015, cinco años después de aprobarse la Ley, se estableció el “Compendio de Guías a ser aplicadas en los Procedimientos de Control y Vigilancia para la detección de Organismos Vivos Modificados – OVM”. Como sugirió Gutiérrez desde un inicio, se establece que las semillas convencionales que ingresen no deben presentar rastros de transgénicos, de lo contrario la empresa podría ser multada con hasta mil Unidades Impositivas Tributarias (UIT), es decir S/. 3’950 mil.

Los personajes involucrados

Las irregularidades en torno a la implementación y fiscalización de la Ley de Moratoria no acabaron ahí. En enero del 2015, la Convención Nacional del Agro Peruano (Conveagro) denunció la designación de personas a favor de los transgénicos en el INIA y el Ministerio de Agricultura. Se referían al ingeniero agrónomo Enrique Fernández Northcote, asesor técnico de la Jefatura del INIA, y al biólogo Luis De Stefano Beltrán, subdirector de investigación en la Dirección General de Desarrollo Tecnológico Agrario del INIA. Desde sus puestos, deben supervisar el cumplimiento de la moratoria.

Fila de atrás: A la izquierda, Luis DeStefano (Sub Director de la Subdirección de Investigación y Estudios Especiales del INIA) y a la derecha, Alberto Maurer (Jefe del INIA) en la reunión de fin de año del equipo PeruBiotec en el 2011. Fuente: Página web de la ONG PeruBiotec

Fila de atrás: A la izquierda, Luis DeStefano (Sub Director de la Subdirección de Investigación y Estudios Especiales del INIA) y a la derecha, Alberto Maurer (Jefe del INIA) en la reunión de fin de año del equipo PeruBiotec en el 2011. Fuente: Página web de la ONG PeruBiotec

Ambos son integrantes de la ONG Perú Biotec, asociación peruana para el desarrollo de la biotecnología cuya finalidad, según su portal web, es la promoción y divulgación del uso de la distintas variantes de la biotecnología moderna para el bien de los peruanos, incluyendo la ingeniería genética. Es decir, sus miembros están a favor de los transgénicos.

Perú Biotec es pública opositora de la Ley de Moratoria desde su creación y sus integrantes, según Conveagro, son conocidos promotores y agentes protransgénicos. Luis Gomero, director de la Red de Acción en Agricultura Alternativa (RAAA), que forma parte de Conveagro, afirma que el INIA “genera una resistencia a la implementación de la Ley de Moratoria. Y más aún cuando en los últimos años se ha incorporado en su gestión a personas que están vinculadas a la promoción de transgénicos en el país.”

RAAA cree que se debe hacer un trabajo de fiscalización permanente, pues están entrando semillas transgénicas de manera ilegal. Gomero responsabiliza a las entidades competentes como el Ministerio del Ambiente, el INIA y el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA).

Los hallazgos

Desde que se implementó la Ley de Moratoria, el INIA no presentó ningún caso de liberación de transgénicos en el ambiente hasta el año pasado. A principios del 2015, veinte submuestras de campo de sembrío de maíz amarillo duro en el distrito de Oyotún, en Chiclayo, dieron positivo a presencia de transgénicos. Habían ingresado mientras el reglamento de protocolo en aduanas no era aprobado por la Comisión Multisectorial.

El INIA informó a la Comisión Multisectorial de Asesoramiento de la Ley de Moratoria (Ley 29811) sobre el hallazgo de un campo de cultivo de maíz amarillo con presencia de un transgénico conocido como TC 1507, ubicado cerca de Oyotún, en Lambayeque. Fuente: Página web del INIA.

El INIA informó a la Comisión Multisectorial de Asesoramiento de la Ley de Moratoria (Ley 29811) sobre el hallazgo de un campo de cultivo de maíz amarillo con presencia de un transgénico conocido como TC 1507, ubicado cerca de Oyotún, en Lambayeque. Fuente: Página web del INIA.

Pero dicho caso no es aislado. La doctora Antonietta Gutiérrez ha tomado muestras aleatorias de forma particular también en el 2015. ¿El resultado? Plantaciones de maíz duro transgénico, esta vez en Cañete.

Estos dos casos se encuentran separados por más de 960 kilómetros. Ambos presentaron maíz duro transgénico. Sólo uno ha sido identificado por los entes fiscalizadores. La liberación de transgénicos en el ambiente, y por ende la contaminación de cultivos tradicionales, ya se ha dado. ¿Se puede afirmar que existe en verdad una moratoria?

Concertamos una cita con el doctor Pablo Quijandría, Director General de la Dirección de Desarrollo Tecnológico Agrario del INIA, para indagar más sobre ambos casos de cultivos de maíz duro transgénico. En el primer acercamiento, a través de correos electrónicos, le manifestamos nuestro interés en saber más sobre el caso de Lambayeque. Aceptó hablarnos sobre el tema. Durante el segundo acercamiento, cuando conversamos por teléfono, manifestó que su división no tenía conocimiento sobre dicho caso.

Las consecuencias de la modificación

Otro problema de los transgénicos es la masiva producción: si se tiene un cultivo de alta producción y resulta rentable a largo plazo, se planteará incorporarlo en miles de hectáreas. Ello genera deforestación y daño ambiental, pues más hectáreas de vegetación serán destruidas y usadas para plantar cultivos transgénicos, con el objetivo de obtener mayor producción.

Respecto a la salud, los transgénicos son controversiales. No está probado que produzcan algún daño pues los 15 o 20 años que están en el mercado no son suficientes para asociarlos con alguna enfermedad.

Sin embargo, conforme al presidente de la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (ASPEC), Crisólogo Cáceres, el consumidor tiene derecho a saber plenamente lo que está ingiriendo y la única manera de hacerlo es mediante la etiqueta de los productos, lo cual se encuentra establecido en el artículo 37 de la Ley 29571 – Código de Protección y Defensa del Consumidor.

Cabe resaltar que el etiquetado, a pesar de estar determinado en la Ley, no está reglamentado. “¿Quién tiene que emitir este reglamento? La Presidencia del Consejo de Ministros, que hace seis años no cumple con su obligación de sacar el reglamento”, esclarece Cáceres.

En la misma línea, para Cáceres existe evidencia que comprueba que los transgénicos generan daños a la salud. Pero afirma que no hay estudios al 100% que comprueben eso. “Hay riesgos que llegan incluso al cáncer. Se han hecho pruebas en ratas de laboratorio que han desarrollado tumores terribles en los riñones”, explica.

El futuro de la ley

Depende del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski que se extienda la moratoria del ingreso a los transgénicos. O, por el contrario, que al concluir los diez años de prohibición, en el 2021, se permita que las semillas transgénicas sean insertadas nuevamente en nuestro territorio.

Respecto a la posición del gobierno entrante, José Manuel Hernández, nuevo ministro de Agricultura y Riego del gabinete de Kuczynski, reafirmó una inclinación en contra de los transgénicos. “A nosotros como país nos conviene aprovechar las ventanas que tenemos para los productos nativos y para toda la producción convencional que tenemos tanto para costa, sierra y selva. En esas condiciones no nos conviene entrar a una producción de transgénicos, más aún cuando tenemos una biodiversidad que tenemos que proteger”, ha señalado.

“Sí hay algunas personas [pro transgénicas en el INIA], no mucha gente, pero la hay. Hay biólogos, biotecnólogos y también gente que es de otras profesiones que quieren probar con los transgénicos y hay una gran masa que no quiere los transgénicos. Nosotros estamos haciendo un análisis. Desde el punto de vista del desarrollo agrario nacional, no nos convienen los transgénicos”. Si la afirmación del próximo ministro muestra algún indicio del futuro de la ley de moratoria, ¿se convertirá el Perú en un país libre de transgénicos a largo plazo?

Introducir los transgénicos paulatinamente también es una opción para el país, agrega Eric Cosio, del Concytec. “Si es que podemos garantizar el hecho de que solo nos vamos a quedar con maíz, o algo así, podríamos trabajar con un ingreso limitado de cultivos transgénicos al país, extremadamente controlado.”

La cuestión es si “extremadamente controlado” es algo posible en nuestro país, considerando que se encontraron transgénicos ya liberados en el ambiente en dos oportunidades a pesar de la vigencia de la moratoria, y que los transgénicos no son etiquetados en los productos comerciales que el consumidor merece conocer.

[Publicado en la Revista Carta Abierta N°11]

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