Miles de canillitas madrugan a diario con el objetivo de entregar noticias y luchar por sus beneficios. Las disputas gremiales y los problemas con las empresas periodísticas no son impedimento para cumplir esa misión. Mientras se discute sobre la concentración de medios, la federación de canillitas monopoliza el negocio de la circulación de diarios en todo el país.

Cada madrugada Carlos Sánchez llega a la base de la Asociación de Vendedores de Diarios y Revistas de Carmen de la Legua Reynoso para recoger los periódicos que venderá durante el día. Carlos es uno de los cincuenta canillitas titulares que, antes de que amanezca, forman colas en las ventanillas de repartición que tiene el local para cada diario. Pedro Leguía hace lo mismo en el centro de distribución de La Perla. Y también los Cano, padre e hijo, en la sede central del Callao.

Idéntica rutina siguen alrededor de 30 mil canillitas en todo el país. De este número, en Lima laboran 10 mil, organizados en 112 sindicatos. El trabajo del canillita empieza a las 3 de la madrugada, cuando los distribuidores de las empresas periodísticas dejan las pilas de ejemplares en los locales de las asociaciones de expendedores. Teniendo en cuenta las ventas del día anterior, cada canillita demanda una cantidad determinada de ejemplares y los compagina antes de desplazarse hasta su punto de venta, entre las 6 y 7 de la mañana.

Emilio Cano hijo recoge 400 diarios en la base central del Callao y es uno de los cuatro vendedores de La Punta. “El Comercio nos paga a fin de mes por las suscripciones, aunque los clientes le pagan a la empresa por adelantado”, comenta la señora Cano, su esposa, que lo ayuda  con la distribución a domicilio. También reparten periódicos que no tienen sistema de suscripciones. “El diario que más se vende es Trome, lo compra gente de toda clase social. Entre los diarios serios, el más vendido es Perú 21.”, dice Emilio.

 

Concentración de medios y problemas con empresas periodísticas

Cuando El Comercio compró el 54% de EPENSA, los propietarios de otros medios, así como periodistas y expertos, cuestionaron la adquisición. Argumentaron que configuraba un caso de acaparamiento y que ponía en riesgo la libre competencia, la libertad de expresión y el pluralismo informativo. La operación de compra implicaba que el grupo empresarial de la familia Miró Quesada pasaba a controlar el 78 % del mercado de prensa escrita. El diario más antiguo del Perú respondió a esas acusaciones alegando que no había acaparamiento porque en el negocio de la venta de diarios no hay barreras de entrada puesto que cualquiera puede fundar un diario.

En un conversatorio sobre la concentración de medios en el Perú, Juan Carlos Tafur aseguró que sí existen barreras de entrada al mercado y que una de ellas es el monopolio que ejercen los canillitas. Acusó a Carlos Aguilar, secretario general de la Federación Nacional de Vendedores de Diarios, Revistas y Loterías del Perú (Fenvendrelp), de dirigir una organización que exige cobros excesivos a los nuevos diarios, creando así una barrera de entrada al mercado. Tafur tiene la suficiente experiencia para afirmar eso; ha fundado cuatro diarios y una revista en los últimos quince años.

El periodista recordó el ejemplo del lanzamiento de Trome. El diario popular del Grupo El Comercio ofreció pagarle a los canillitas el 25% de sus ventas, es decir, el mismo porcentaje que pagaba El Comercio. Sin embargo, los expendedores exigieron el 30% y se negaron a distribuir el diario durante los cinco primeros días de publicación.

Esta versión ha sido confirmada por los dirigentes Carlos Sánchez y Carlos Aguilar. Este último reveló que, después de negociar, los canillitas lograron adjudicarse el 30% de las ventas de Trome. Esa es la comisión que cobran hasta hoy, aunque los domingos y feriados reciben el 35%. A pesar de que las versiones de Tafur y los canillitas coinciden, Hieronymous Rodríguez, gerente general de Prensa Popular, empresa editora de Trome, niega la información. “No tuvimos problemas cuando salió Trome”, afirma.

Al dirigente Aguilar le sorprenden las declaraciones de Tafur. “No sé por qué dice eso si siempre ha trabajado con nosotros, cada vez que ha fundado un nuevo medio”, afirma, como si los diarios tuvieran otra opción para ser distribuidos. “No nos consideramos una barrera de entrada al negocio. Nosotros cobramos lo que corresponde. En Argentina los canillitas cobran 38% y están negociando con la presidenta Cristina Fernández para llegar al 40%”, agrega.

Mientras la Fenvendrelp sea la única federación de canillitas, toda persona o institución que pretenda vender un diario o revista en los quioscos del país tendrá que pasar por la oficina de Aguilar y firmar un convenio que incluya, entre otros acuerdos, el pago de entre 50% y 70% de las ventas a los canillitas durante la primera semana de circulación. Los expendedores llaman a esos días “periodo de capitalización”.

Trome no fue el único caso de fricción entre canillitas y una empresa periodística. La implantación de las suscripciones de El Comercio también ha sido un problema. Ese diario decidió activar un sistema de suscripciones para entregar el periódico a los lectores sin la intermediación de los canillitas. “Perdimos gran parte de nuestra clientela, que uno se la gana con carisma”, dice Carlos Sánchez. Después de algunos paros y negociaciones El Comercio le ofreció a los canillitas encargarse de la entrega del diario a los suscriptores. Ganarían lo mismo, pero tendrían que abandonar sus puestos durante algunas horas, además de gastar en transporte. Un grupo de canillitas protestó, pero las suscripciones continuaron.

Otro hito importante de la lucha entre canillitas y editoras de periódicos fue la aparición de Publimetro. “Se le dio a los canillitas la posibilidad de un ingreso familiar fijo y se negaron”, dice Hieronymus Rodríguez. Apenas se registraron 60 y hoy continúan con esa labor solo 36. Los canillitas de Carmen de la Legua Reynoso tienen una mirada distinta de lo que ocurrió. Cuando salió Publimetro se le ofreció al gremio un monto fijo por repartir el diario en puntos establecidos por la empresa. Esto impedía vender otros diarios, de manera que no era rentable. Ellos reclaman que Publimetro debería repartirse desde las 11 de la mañana para no perjudicar la venta.

La federación, Aguilar y los canillitas que están con él sostienen que El Comercio es una buena empresa que cumple con los convenios, ayuda al canillita y ha cedido ante las peticiones del gremio, como subir el porcentaje de ganancia por los diarios de Prensa Popular y pagar por la distribución de Publimetro.

Con el Grupo La República la relación es diferente. La federación está enfrentada a la empresa de los Mohme. “Nos deben S/. 7 millones y han propuesto pagar solo S/. 1,2 millones. No hemos aceptado”, cuenta Aguilar. Esa deuda correspondería al 1% que, por convenio, las empresas están obligadas a pagar a la federación. El diario del jirón Camaná ha preferido pagar ese porcentaje directamente a cada sindicato, cumpliendo con la petición de los canillitas opositores a Aguilar. Esta versión ha sido confirmada por Rodolfo Ballesteros, jefe de circulación de La República. Según Aguilar, el 85% de bases lo apoyan y se negaron a aceptar ese pago porque iba en contra del convenio y por eso se habría formado la deuda.

En el congreso que la federación realizó en Cusco en el año 2000 se aprobó que la mitad del 1% de las ventas totales de cada diario se reparta a las bases y la otra mitad vaya directamente a la dirigencia. Según Aguilar, en el siguiente congreso, celebrado en Pucallpa, se cambió el estatuto para que todo ese dinero vaya a la Fenvendrelp. Los opositores desconocen esa decisión y La República no cumple ninguna de las dos normas al llevar el total del 1% de ventas a las bases.

Canillitas

PUBLIMETRO. Una expendedora de Publimetro aseguró que no es canillita. Solo 35 canillitas de la Federación han aceptado trabajar para el diario franquicia. Foto: Alejandro Guzmán.

 

Carlos Aguilar, el eterno dirigente

Algo curioso en esta discusión es la conducta controversial del secretario general de la Fenvendrelp, Carlos Aguilar Susaya. Los dirigentes Eleodoro Garbozo, Carlos Sánchez y Edmundo Chombo lo acusan de una serie de atropellos contra el gremio, como haber firmado con El Comercio el acuerdo de repartición de Publimetro, que les impide reclamar ante Prensa Popular. Creen, aunque no tienen pruebas, que Aguilar recibe dinero de los Miró Quesada para aceptar las condiciones que pidan sus empresas. Garbozo lidera la oposición a Aguilar, que desde hace varios años busca derrocarlo mediante vías no democráticas, como la fundación de una nueva federación que aglutine a todos los opositores.

Garbozo tiene documentos que probarían algunas de las acciones del secretario general en contra del gremio. Muestra copias de facturas del Club Recreacional Huampaní por S/. 30 mil. “¿Con qué dinero paga eso?”, se pregunta. Aguilar responde que esos gastos corresponden a congresos y asambleas.

Otra prueba de los presuntos malos manejos de Aguilar es una denuncia en su contra interpuesta ante el Ministerio Público. Se acusa a Aguilar de asociación ilícita para delinquir, apropiación ilícita y fraude en la administración de personas jurídicas. Según la denuncia, el dirigente falsificó un acta de la Federación para validar la decisión de que el porcentaje pagado por El Comercio por los productos adicionales a los diarios sea administrado por la Fenvendrelp. El monto en discusión ascendería a S/. 5 millones al año. “Esa denuncia es del sindicato de San Martín de Porres, yo soy de La Victoria y no me corresponde. Ha sido archivada y no tengo nada que ver”, responde Aguilar.

Edmundo Chombo asegura que la representación no funciona en el gremio y que el secretario general no tiene respaldo de sus bases. En las elecciones nacionales de 2006 Aguilar postuló al Congreso de la República en la lista del APRA y no fue elegido. En las elecciones de 2011 volvió a intentarlo con el partido fujimorista Fuerza 2011 pero tampoco lo consiguió. Según la información de la ONPE, la federación aportó S/. 102, 500 a la campaña fujimorista. Aguilar responde que ese aporte fue aprobado en una asamblea.

 

La respuesta de la oposición

La oposición ha formado cuatro federaciones paralelas: la Fenexdrelap, la Fenexdrelp, la Fexvendrilp, la Federación Macro Regional del Sur y está en trámite de formación la Federación Macro Regional del Norte. Juntas, buscan convertirse en la Confederación Nacional de Expendedores y Voceadores de Diarios, Revistas y Otros del Perú, una confluencia de gremios de canillitas que ha solicitado ser registrada en la Sunarp.

“Nosotros hemos pedido la nulidad de ese proceso”, dice Aguilar, mientras cuenta que los opositores, a los que llama “amarillos”, siguen gozando de los beneficios que administra la Fenvendrelp: el aguinaldo de Navidad, el 50% de comisión por ventas en Navidad, año nuevo, el día del canillita, el día del trabajo y 28 de julio; y el derecho mortuorio que consiste en una cuota de S/. 100 por diario cada vez que fallece un agremiado. Esta nueva confederación pretende tener sus propios acuerdos con las empresas y apoyar a los nuevos diarios.

Si se forma esta confederación, con sindicatos en Arequipa, Piura, Cusco y Lima, podría haber competencia entre los grupos de canillitas. “Eso no va a suceder”, asegura Aguilar, “si con nosotros los canillitas ganan 35%, no se van a ir con los amarillos a ganar menos”.

La federación de oposición liderada por Garbozo ha sido reconocida por el Ministerio de Trabajo, que citó a El Comercio y EPENSA en noviembre del año pasado para negociar con la nueva federación el pago directo a las bases del 1% que dichas empresas efectúan exclusivamente a la Fenvendrelp. Ningún representante de las empresas asistió a la citación.

Treinta y dos ‘amarillos’ han sido expulsados de la Fenvendrelp “por no acatar paros”, según declara Aguilar. Los opositores sienten que fueron expulsados por no estar de acuerdo con el dirigente. No los dejó ingresar a la asamblea realizada en el Centro Recreacional Huampaní, donde se consumó la expulsión. “Pero esa decisión ha sido rectificada, ya han sido reincorporados”, dice Aguilar. Garbozo y compañía asumen que siguen sin ser admitidos.

“Ellos pueden venir cuando quieran y ver los balances”, dice Aguilar respondiendo a las acusaciones de sus críticos. “Se han quedado en el pasado, siguen hablando de lucha de clases y no aceptan la evolución de las empresas”, dice Pedro Leguía refiriéndose a los ‘amarillos’. El dirigente de La Perla opina que La República está con los opositores y deja en evidencia que los que apoyan a Aguilar también apoyan a El Comercio.

“Sí, hicimos un acuerdo entre Prensa Popular, una de las inmobiliarias de El Comercio [Inmobiliaria El Sol del Perú S.A.] y la federación. Ellos compraron este edificio a nuestro nombre a cambio de no pagar el 1% que nos corresponde cobrar durante 15 años”, afirma Aguilar. También sostiene que El Comercio se está encargando de equipar la clínica del canillita, una de las promesas reeleccionistas del secretario general, que está en el cargo desde el año 2000.

Sin embargo, sus detractores piensan que no ha logrado suficientes beneficios para el gremio. “No tenemos ni seguro social”, comenta Gerardo Crisanto, uno de los canillitas fundadores de la Fenvendrelp y exdirigente que ahora está en contra de Aguilar. “En 1985 Alan García prometió darnos seguro social. Nosotros le hicimos campaña. Yo mandaba la propaganda a provincias en los periódicos. Cuando ganó nos estuvo meciendo y renuncié al partido”, cuenta Crisanto. Veintinueve años después, sigue sin tener seguro social.

Canillitas

Pedro Leguía. El dirigente de La Perla apoya a Aguilar y considera que El Comercio es un ejemplo de empresa moderna. Foto: Alejandro Guzmán.

 

¿Qué pasará?

El futuro de los canillitas, la institucionalidad de su federación y su situación como posible barrera de entrada al mercado son inciertos. Sus problemas internos han llegado a hacer que la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, les pida que se pongan de acuerdo entre ellos antes de hacer algún pedido formal a la Municipalidad, según declara, sin esperanza en que ello suceda, Eleodoro Garbozo.

Sus discusiones internas podrían terminar implantando las condiciones de libre mercado entre dos grupos de expendedores, firmando cada uno diferentes convenios con las empresas. “Puede pasar que nos neguemos a repartir El Comercio”, dice Garbozo, pensando en la posibilidad de que la empresa no acepte negociar un convenio paralelo al de la Fenvendrelp.

Ahora que El Comercio concentra la venta de diarios, los ‘amarillos’ temen que el grupo empresarial se aproveche de ellos, ajuste las condiciones de sus convenios y les pague menos de lo que les corresponde. Esa ventaja de la empresa dominante podría ampliarse, pero también podría someterse al mercado si hay un grupo expendedor paralelo que controle buena parte del territorio nacional y pida renegociar los acuerdos firmados con Aguilar.

Los canillitas son fundamentales en el proceso de informar a los ciudadanos porque controlan la oferta de los quioscos. ¿Son una barrera de entrada al mercado?, ¿sus problemas gremiales los terminarán beneficiando o debilitando?, ¿las empresas se alinearán con diferentes federaciones y tendrán canales de distribución distintos? Que empiecen las negociaciones. Mientras tanto, Carlos Sánchez, Gerardo Crisanto, la familia Cano y todos los canillitas del país seguirán madrugando para llevarles noticias a los peruanos.

[Publicado en la revista Carta Abierta N°2]