Los niños de Cantagallo

 

Antes del incendio, el fotógrafo Enrique Pezo retrató a los niños de Cantagallo en el espacio que era su hogar

Por Enrique Pezo

La noche del viernes 4 de noviembre una vela encendida empezó un incendio en la comunidad shipibo-konibo de Cantagallo, en el Rímac. Según cifras de la Defensoría del Pueblo, 436 viviendas quedaron destruidas y 2038 personas perdieron todo bajo las llamas: 531 eran niños y niñas.

«Al menos logré salvar mis libros del colegio, si no lo hacía nadie me los iba a comprar y los necesito para mis estudios» dijo una niña de 13 años en Cantagallo.

Un niño de once años sufrió quemaduras de tercer grado en más del 55% de su cuerpo, fue llevado al Instituto de Salud del Niño, pero falleció 15 días después. Lo enterraron en el cementerio de Santa Clara. Sus amigos cargaron el féretro.

Todavía no hay un plan conjunto de reubicación. Los niños aún respiran la contaminación que el incendio dejó.

[Publicado en la Revista Carta Abierta N°12]

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