El Dakar, uno de los eventos automovilísticos más importantes del mundo, arrancará en Perú por segunda vez el próximo año. Con el apoyo del Estado, pasará por las provincias de Nazca y Palpa, sobre los geoglifos y restos fósiles del desierto de Ica, dañándolos permanentemente como lo hizo durante las competencias del 2012 y 2013. ¿Que el Dakar no pase sobre las figuras más conocidas del desierto de Nazca, significa que no daña patrimonio cultural?

La mañana del 13 de abril del 2015, el presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció que el Dakar 2016 arrancaría nuevamente en territorio peruano, sorprendiendo tanto a Patrick Wieghardt, representante de la Asociación Maria Reiche, como a quienes presenciaron de cerca el daño que causó la competencia en ediciones pasadas. Poco después, la ministra de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), Magali Silva, lo reconfirmó para los peruanos en televisión nacional. Informó, primero, que el evento le permitiría al Perú ganar más protagonismo en Europa y otras zonas en donde el deporte sea famoso; y terminó diciendo que mantendrían como prioridad la preservación del patrimonio cultural. Pero, ¿cómo lo han hecho antes?

La búsqueda de un camino

A través de un peritaje a la zona, el Ministerio de Cultura presentó al Dakar las rutas disponibles para la competencia del 2012 y, más adelante, la del 2013. Casi todas se encontraban dentro de los 5,617 km 2 (Ica, Nazca, Palpa y parte del suroeste de Ayacucho) denominadas Patrimonio Cultural de la Nación, que de acuerdo al mismo Mincetur, son intangibles e inalienables.

La zona de las Líneas de Nazca, en las Pampas de Jumana, comprende sólo 500 kilómetros cuadrados. Fue declarada patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO en 1994, y desde entonces es una zona protegida que no puede ser intervenida por ningún motivo. En cambio, la zona declarada Patrimonio Cultural de la Nación que la rodea, de 5, 617 kilómetros cuadrados, únicamente puede ser intervenida con permiso del Estado. Es decir, si se siguiera al pie de la letra lo que indica el Mincetur, dentro de esa enorme extensión de tierra, los pobladores no podrían hacer reparaciones mayores a sus casas sin antes pedir autorización al Estado. Y para dar la autorización, este debe realizar un peritaje.

Además, según Augusto Lobo, encargado del Dakar en Argentina, las rutas se elaboran a través de un estudio que cada país participante realiza por medio de sus organismos encargados, en este caso el Ministerio de Cultura. Este analiza las zonas elegidas para asegurarse de que ninguna irrumpa con el patrimonio cultural del país correspondiente. Sin embargo, este tipo de estudios no se realiza en corto tiempo ni con facilidad. Según el paleontólogo Rodolfo Salas, en el Perú el peritaje se realizó en cinco días.

Los daños registrados al patrimonio demuestran que el peritaje no fue realizado ni con la profundidad ni con la importancia que se debió hacer. “O no han ido nunca o, si han ido, han caminado por algunas partes, pero no han excavado”, indica Fabricio Valencia, abogado de patrimonio cultural de la consultora Hereditas.

 

Marcas y denuncias del Dakar

Luego del Dakar 2012, se encontró que muchos de los espectadores habían manipulado varios de los fósiles que se encontraban en la zona, causándoles daños irreparables. Eran esqueletos de invertebrados y grandes mamíferos, como delfines. Pero la principal preocupación vino del deseo de proteger los 45 kilómetros cuadrados del cementerio de ballena, cuyos orígenes se remontan millones de años atrás.

Además del daño a los fósiles, Ralf Hesse, miembro de la Oficina Estatal de Patrimonio Cultural en Baden-Wütemberg de Alemania, realizó una serie de estudios mediante los cuales descubrió las consecuencias del rally en los geoglifos de la zona. Las imágenes del antes y después de la misma demuestran que sí existieron daños visibles. Hesse utilizó las imágenes de los satélites Landsat 7 y 8 para mostrar las huellas y marcas que los autos dejaron en varios geoglifos.

Muchas de las zonas dañadas se reconocen únicamente por coordenadas o por su cercanía a diferentes lugares, pues no representan formas específicas, sino sólo sueltas o formas geométricas. Sin embargo, poseen tanta importancia arqueológica como el colibrí, el mono y las otras figuras más conocidas.

Aunque la Asociación Maria Reiche ha presentado las pruebas en denuncias oficiales, el Ministerio de Cultura no ha reconocido el daño como válido. Además, para la realización de este reportaje, intentamos contactar con representantes del ministerio para obtener su versión, pero no obtuvimos respuesta.

Las heridas de los otros países

El rally Dakar fue creado en 1978 y hasta el 2009 su recorrido se daba únicamente en Europa y África, entre París, la capital de Francia, y Dakar, la de Senegal. Luego de ese año, sin embargo, su recorrido se trasladó a Latinoamérica. Según comunicados oficiales de los organizadores, el cambio se debió a las constantes amenazas terroristas.

Sin embargo, es cierto que durante los últimos años del Dakar en África, las protestas locales en contra del evento fueron creciendo, debido al impacto en los ecosistemas de la zona y a la muerte, por atropello, de varias personas. Cuando Latinoamérica adoptó la competencia, también asumió los conflictos que esta crea.

En Argentina, tras el Dakar 2014, se detuvo a diez indígenas de la provincia de Jujuy por un intento de bloqueo de carreteras en contra de la competencia. Esto fue ocasionado porque, terminado el rally, integrantes de las comunidades de la zona norteña argentina protestaron en contra de los caminos que el Dakar dejaba en mal estado y los daños que se hacían al ecosistema de las zonas aledañas.

“Siempre que hay algunas diferencias, se hacen los acuerdos que sean necesarios con la comunidad a través de los gobiernos”, indica Augusto Lobo. Aunque los enfrentamientos se resolvieron en esa ocasión, 33 comunidades de Jujuy advirtieron que se mantendrían en estado de alerta frente a los posibles daños que el Dakar podría dejar atrás.

Dakar

Geoglifo de 3.5 km de largo luego del paso del Dakar. Fuente: arcanafactor.org

 

Inversión del Estado

Augusto Lobo indica que una vez que se determina si el país al que se le ofrece realizar la competencia está de acuerdo, se le pide un aporte económico para poder realizar la carrera y cubrir los costos de producción. Además, para brindar los servicios y el personal necesarios para mantener la seguridad y buena salud de los participantes y seguidores. “Este año al Perú le han pedido 6 millones de dólares para que se realice el Dakar”, dice Daniel San Román, periodista especializado en automovilismo.

Según el Mincetur, esta inversión trajo de vuelta 520 millones de dólares en el 2012 y 637 millones de dólares en el 2013, cuando el país fue el punto de partida de la competencia. Sin embargo, de acuerdo a las cifras brindadas por Patrick Wieghardt, el crecimiento económico de Nazca, una de las regiones por las que pasó el Dakar, no coincide con las altas cifras del Mincetur (ver cuadro).

“No hay más flujo económico, el Dakar solamente pasa un día y las personas que vienen a vivirlo se quedan en el hotel. No se está promoviendo el turismo”.

 

“Todo eso si es patrimonio cultural”

El rally Dakar es una de las competencias automovilísticas más importantes del mundo, organizada anualmente por el Amaury Sport Organisation (ASO). Contrario a su nombre de ´rally´, se trata de una carrera off-road, o fuera del camino, enfocada en medir la resistencia de cada competidor en rutas de acceso complicado. Al basarse en la resistencia, recorre zonas inhóspitas y difíciles, como desiertos y selva. Por eso, el desierto peruano es una de las principales zonas por las que se propone colocar la ruta.

“Hay una cosa que a mí siempre me dicen: el Dakar no pasa por las líneas de Nazca. El Dakar no pasa por la zona intangible de Nazca, que ha sido declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO.  Por eso se cree que no daña”, menciona Wieghardt. Sin embargo, sí pasa sobre otros geoglifos que forman parte de nuestra cultura. Y mucha gente no lo sabe.

¿Existe alguna diferencia entre las líneas que se encuentra dentro del territorio determinado por la UNESCO y las que son Patrimonio Cultural de la Nación? ¿Acaso estas son menos importantes? Las denuncias emitidas por la Asociación Maria Reiche con respecto a los daños han caído en saco roto. El Ministerio de Cultura sólo acepta que “hubo afectaciones menores en áreas fuera de las rutas de la competencia, producidas por gente ajena al evento propiamente dicho”.

“Este es un buen ejemplo de lo mal gestionado que el Estado peruano tiene el patrimonio cultural”, menciona el abogado Valencia. El Estado está actuando contra sí mismo, pues el propio ministerio que ha declarado Patrimonio Cultural de la Nación los 5, 617 kilómetros cuadrados de esa zona, está permitiendo el paso no solo de autos, motos y cuatrimotos, sino también su equipo, fanáticos, vendedores y turistas”, indica. Al mantenerse la ruta, se mantiene la posibilidad de que más geoglifos y fósiles que no se ven a simple vista sean permanentemente dañados. La gran ganancia económica que el Mincetur promueve –y que aún falta demostrar– podría traer el mayor daño al único recurso inagotable del Perú.

[Publicado en la revista Carta Abierta N°7]

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