Borrado de murales en el Centro Histórico de Lima, suspensión del Festival de Artes Escénicas de Lima, desconocimiento de la Ordenanza del Programa Cultura Viva Comunitaria, cese de actividades del Museo Metropolitano y de los Centros de Cultura de los Parques Zonales. ¿Cuál es la política cultural de la Municipalidad Metropolitana de Lima?

Con la campaña ciudadana #HablaCastañeda, que se inició en agosto, la ciudadanía está buscando que el alcalde de Lima se comunique con la opinión pública y rinda cuentas sobre su gestión a través de una interpelación.

Según la encuesta de IPSOS Perú realizada a mediados de septiembre, el 56% de los encuestados estaba informado sobre la propuesta de interpelación al alcalde. De ellos, el 60% la consideraba justa, mientras el 37% la asumía como parte de una campaña política. La misma encuesta evidencia que el 66% de encuestados aprueba la gestión de Castañeda pero el 62% considera que el alcalde se beneficia de los recursos públicos destinados a las obras. Así como Castañeda logra la aprobación mayoritaria de la opinión pública, la campaña ciudadana #HablaCastañeda, también.

Esta iniciativa está amparada por el artículo 31 de la Ley de los Derechos de Participación y Control Ciudadanos: «mediante la Rendición de Cuentas el ciudadano tiene el derecho de interpelar a las autoridades respecto a la ejecución presupuestal y el uso de recursos propios. La autoridad está obligada a dar respuesta». Para lograrlo, la campaña debe recaudar 25 mil firmas de limeños y limeñas. La interpelación cuenta con 108 preguntas formuladas por los organizadores, las cuales han sido validadas por la ONPE al momento de entregar el kit electoral con los planillones para la recolección de firmas.

 

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La campaña #HablaCastañeda busca recaudar 25 mil firmas para interpelar al alcalde, el objetivo es que rinda cuentas a la ciudadanía.

 

Interpelación cultural

La propuesta de interpelación contiene un pliego de 108 preguntas que están agrupadas en 17 temas. En su elaboración han participado dirigentes vecinales, colectivos ciudadanos, organizaciones de estibadores, comerciantes, estudiantes de arquitectura, regidores actuales y anteriores, entre otros. Uno de los temas abordados es «Cultura», que cuenta con siete preguntas.

En 2011 la gestión de Susana Villarán reformuló el rol de la Cultura para que tenga relevancia presupuestal y sea un factor clave para el desarrollo social y económico. Desde 2013 la Municipalidad Metropolitana de Lima cuenta con una Gerencia de Cultura, que está conformada por tres subgerencias y un observatorio cultural para la investigación. Hasta el 2014 había gestionado S/.16, 2 millones del prepuesto municipal para implementar políticas públicas y servicios culturales con incidencia social, según la memoria institucional de ese año. Según el Plan Operativo Institucional 2016, el primero elaborado por la gestión actual, se establece como presupuesto tope de la Gerencia de Cultura la suma de S/692,860.  La comparación con el presupuesto del 2014 sorprende.

En las anteriores gestiones municipales de Castañeda (2003-2006 y 2007-2010) la Cultura se mantenía como una subgerencia de bajo presupuesto, dependiente de la Gerencia de Educación, Cultura y Deporte. Es por los antecedentes de las gestiones del actual alcalde que la campaña #HablaCastañeda plantea también una interpelación cultural en el uso de los recursos públicos y de gestión de la Gerencia de Cultura.

Por sus obras los conocerás

Han pasado 22 meses desde que Castañeda inició su tercer mandato como alcalde de Lima, ¿cuál es la política cultural para la ciudad? El burgomaestre suele decir que sus obras hablan por él. Sus obras en cultura han sido: borrar los murales del Centro Histórico de Lima aduciendo que dañaban el patrimonio, lo que le valió a la Municipalidad una multa aplicada por INDECOPI de S/.19 mil por atentar contra los derechos de autor; despedir a casi tres mil trabajadores municipales, incluyendo a empleados de la Gerencia de Cultura; suspender actividades, programas y proyectos culturales que se venían ejerciendo; y descontinuar las políticas culturales establecidas.

La teniente alcaldesa, Patricia Juárez, declaró a inicios de 2015 que el Festival de Artes Escénicas de Lima (FAEL), realizado entre 2012 y 2014, pasaría «por una evaluación de costo-beneficio». En los últimos dos años no se realizó el Festival. La misma suerte han tenido el Festival Vive Rock, el Festival de Arte Urbano Latinoamericano, la Fiesta en la Calle, el Festival de Cultura Viva Comunitaria y la Feria Contra: Mercado Independiente de Lima.

Las organizaciones de Cultura Viva Comunitaria (CVC) que estaban reconocidas y registradas por la Municipalidad no obtuvieron respuesta de la actual gestión sobre el cumplimiento de la Ordenanza Nº1673, que instituye la política pública de fomento con presupuesto a las iniciativas culturales y comunitarias en diversos barrios. También se cerró el Museo Metropolitano de Lima (MET) en enero de 2015, aduciendo que requería refacciones. Casi dos años después no ha vuelto a abrir sus puertas. Además, se cerraron los Centros de Cultura, Recreación y Educación Ambiental (CREA) instalados en 2012 en los Parques Zonales de San Juan de Lurigancho, Villa el Salvador y Rímac. Las organizaciones sociales y culturales de San Juan de Lurigancho convocaron, en septiembre de este año, a funcionarios de la Municipalidad para realizar una mesa de diálogo sobre la reapertura de los CREA, sin embargo, ningún representante edil asistió.

Por otro lado, el Teatro Municipal de Lima se ha visto disminuido en su rol de difusor de las artes escénicas reduciendo su programación y alquilándose para eventos privados. Su cuenta de Facebook, con el historial de actividades, y su página web, quedaron abandonadas. Además, las Memorias Institucionales de la Gerencia, que se presentaban desde 2012 con información de lo avanzado y el presupuesto ejecutado, han dejado de publicarse y difundirse desde 2015, incluso la web de la Gerencia fue desactivada, borrándose publicaciones anteriores.

La Gerencia de Cultura a inicios de 2015 fue asumida por la militante de Solidaridad Nacional y socióloga chiclayana, Mónica Aurich Gorbitz, quien fue subgerente de Cultura en los dos periodos anteriores de Castañeda. En mayo de 2015 fue trasferida a la Gerencia de la Mujer para ser reemplazada por la ex asesora técnica del Ministerio de Justicia y luego del Ministerio de Cultura, Mariella Pinto Rocha, quien en agosto de 2015 declaró a El Comercio que daría continuidad a las política culturales y retomaría el FAEL y otros festivales, sin embargo, hasta la fecha no presenta el plan de cultura. Esta publicación se intentó comunicar con algún representante de la Gerencia para conocer sus descargos pero no hubo respuesta.

 

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La cultura importa

Por sus avances institucionales en Cultura durante la gestión municipal pasada, Lima fue designada en 2014 como Plaza Mayor de la Cultura Iberoamericana por el Comité de la Unión de Ciudades Capitales de Iberoamérica (UCCI) en España. Esto generó que sea comparada con otras ciudades latinoamericanas. Sin embargo, aunque en la gestión de Villarán se hicieron avances significativos, la diferencia de inversión en cultura de Lima comparada con otras ciudades seguía siendo grande. Mientras en la capital peruana viven más de 9 millones de personas y la Gerencia de Cultura en 2014 contó con un presupuesto anual de $4 millones, otras ciudades de la región como Bogotá, con 6,7 millones de habitantes, contó con un presupuesto anual de $100 millones para Cultura. Por su lado, Quito invirtió $21 millones teniendo 1,6 millones de habitantes. El presupuesto tope actual de la Gerencia de Cultura –menos de un millón de soles- coloca a Lima en una situación mucho más distante a las capitales vecinas.

La gestión municipal en Cultura no solo debiera fomentar eventos gratuitos por cada día festivo, como viene haciendo la actual gerencia. También tiene la responsabilidad de afianzar los derechos culturales de la ciudadanía, reconocer la diversidad cultural de la ciudad para la inclusión social y elaborar políticas culturales que fomenten el desarrollo social y económico, así como ser un factor clave para mitigar la delincuencia y ampliar la oferta laboral. La intervención de la cultura en los espacios público disuade la inseguridad ciudadana, la violencia de género y la discriminación, prueba de ello son ciudades como Bogotá, Cali, Medellín y Quito.

La recolección de firmas para implementar la interpelación continúa. Los ciudadanos han decidido utilizar las herramientas disponibles para hacer hablar a Castañeda. En unos meses se verá si la iniciativa tuvo éxito. Mientras tanto, el alcalde, en silencio, sin rendir cuentas, sigue siendo aprobado por más de la mitad de los limeños.

 

[Publicado en la revista Carta Abierta N° 12]

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