Golpes en la memoria: Marcha Keiko No Va

El 5 de abril de 1992, Alberto Fujimori, el entonces presidente del Perú, dio un autogolpe de Estado, disolvió el Congreso e intervino el Poder Judicial. Veinticuatro años después, el legado del expresidente parece más vivo que nunca. Su hija Keiko Fujimori se presenta como candidata y las encuestas la ubican en un sólido primer lugar con un 30% de intención de voto.

La marcha “5 de abril – Keiko No Va” fue el corolario de dos movilizaciones previas y comenzó a gestarse desde inicios de marzo. La asistencia, como se esperaba, fue masiva: según el diario La República, al menos 50 mil personas participaron. La movilización tuvo su epicentro en Lima, pero Cuzco, Puno, Huancayo, Tacna y otras ciudades del país tuvieron sus propias manifestaciones. En el extranjero se armaron también algunos piquetes.

En Lima, la marcha comenzó a moverse por la Avenida Nicolás de Piérola a las 6:30 pm, resguardada por un centenar de policías que en cada cuadra y sin motivo aparente, trababa su avance. A pesar de esto, la marcha siguió por la Plaza Bolognesi, la Av. Abancay, pasó frente al Jurado Nacional de Elecciones y regresó a la Plaza San Martín. En total, fueron tres horas de recorrido. En la plaza San Martín, se armó un estrado y se escenificaron pasajes del periodo fujimorista. No quedaron dudas: el legado fujimorista orbita constante sobre Keiko Fujimori.

[Publicado en la revista Carta Abierta N° 10]

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