Historiador y periodista deportivo. Sesenta y un años. Creció con Pelé. Ha cubierto Copas mundiales desde 1990. Sobre la mesa vacía, hay una grabadora encendida. La grabadora me fallará, pronto. Don Efraín Trelles no.

Hasta ahora, ¿qué equipo le ha gustado más?

Al final de la fase de grupos, Costa Rica salta por delante. No solo por corazón o por Pinto, sino porque es el único que mantuvo la intensidad en dos primeros partidos e, incluso, en el segundo corrió más que en el primero. Ahí es que la FIFA los hace mear en masa.

Es cierto. ¿Qué opina de ese llamado a siete jugadores para que den el antidoping?

Podrían llamar a la banca incluida. La FIFA está facultada para hacer controles precompetitivos. Entonces, ¿cuántos quieres llevar? ¿Siete? Ya, van por este partido y los otros cinco son “precompetitivos” para el siguiente. Es interesante el tema del físico porque va a ser el protagonista del Mundial. Costa Rica de repente no ha hecho nada ilegal, pero sí algo distinto. En 1982, Italia usó la carnitina, que nadie conocía y que hoy consigues en cualquier farmacia como complemento para los corredores, porque ayuda a su rendimiento muscular y a su recuperación de una manera que no está prohibida.

¿No está o no estaba?

Ni está ni estaba. El 82, la FIFA no la tenía ni aprobada, ni desaprobada. ¿Quién campeonó el 82? Italia. Pero la carnitina tiene un efecto secundario: cuando empiezas a aplicártela pierdes velocidad y fuerza, pero después de un par de semanas, vuelas. ¿Y cómo jugó Italia el 82? 1-1 con Perú, 0-0 con Polonia, 0-0 con Camerún. ¡Sin poder correr los 90 minutos! Después, ese mismo equipo volaba con Argentina y Brasil, y a los alemanes los tenía como lisiados, parecían de la tercera edad.

Pinto ha privilegiado el físico.

Ya, pero uno dice: ¿y Costa Rica de dónde? Un momentito: Costa Rica fue a Italia 90 con Gabelo Conejo, de la mano del Bora Milutinovic. Sensacional. Después, viene participando desde Alemania 2006, con muy buenos directores técnicos. Aparte de esa presencia constante en el Mundial de mayores, hay un escalonamiento perfecto desde la promoción que vino acá el 2005 al Mundial Sub-17. Jugaron muy bien. Ellos tienen ahora 26 años y están en la madurez.

¿Lo mismo ocurre con México, que también está usando parte de la base que campeonó en el Sub-17?

Sí, sobre todo con Giovani Dos Santos, porque con Carlos Vela han tenido diferencias. Si soy técnico y tengo a Oribe Peralta en mi equipo, me peleo con todos los ‘9’ de México. Eso significa tener de dónde escoger. Cuando alguien se sale de cuadro, basta mover el colador. Claro, no puedes venir a fabricar jugadores, salvo que seas mago. Eso es lo que intentó Markarián, pero el conejo se quedó a la mitad del sombrero. Y no lo digo por no haber clasificado. Mira, para mí, los jugadores símbolo de la era Markarián son Yotún y Advíncula.

Asu, Yotún…

Empezaron con Markarián. A Advíncula, él lo descubrió. “¿Pero qué le ha visto?”, decía yo. “Y, rompe los cronómetros”, decía él. Jugaron, la hicieron y, apenas estuvieron en el extranjero, perdieron nivel. Regresaron a hacer lo que querían. No se puede dar de manera instantánea. Es un proceso darwiniano, selectivo, que va avanzando. ¿Sabes cómo este Mundial me toca el sentimiento bicolor? Tiene que ver con Cristiano Ronaldo. Después de verlo jugando en Portugal, sobre todo en el debut, con su compañero Pepe, entiendo mejor cómo se siente…

Pizarro.

Claro que sí. En el Perú no tendremos a un Pepe, pero sí a un Ramos, que le hace un penal a un jugador que está de espaldas al arco. Tres minutos después, tienes a un Yotún, que se hace expulsar gratis en una jugada que no tenía nada. Entonces, nos sacan del Mundial y al que silbamos es a Pizarro. Mira, hay un sentimiento generalizado y real: ves a los jugadores de otros países correr como aviones y piensas que nosotros estamos muy lejos. Y, la verdad, ¡estamos lejos!

¿De quiénes?

De dar un rendimiento físico intenso durante 90 minutos y repetirlo tres días después. Si ahorita traemos a Pinto o a Sampaoli y les damos la selección, no pasa absolutamente nada. Aún más: si ahorita botas a Burga, traes a otro dirigente y pones inmediatamente a Pinto o a Sampaoli, te sigo diciendo que no pasa nada. ¿Por qué? Ambos técnicos han tenido 30 jugadores seleccionables desde el primer día que firmaron contrato. Si acá solo tienes a siete –exagerando-, no tienen que ser estrellas. Como son los únicos, te tienen de las bolas. Lo que nos diferencia es que ellos respetan. ¿Cuál es la receta que nosotros no cuidamos? Para eso no necesitas plan de gobierno, ni la teta del gato: tres comidas diarias, ocho horas de sueño. No salgamos de ahí.

Chile también tuvo problemas de indisciplina.

Y movió el colador porque tenía 30 jugadores. A mí, Zamorano me ha contado cosas sensacionales del ‘Mago’ Valdivia. Comentando con otros chilenos decía: “al ‘Loco’ Rubio, que ha sido como su padrino, que lo ha ayudado en todo, ¿sabes lo que le hizo? Se fue al baño y Valdivia le meó el trago. Aléjate de ese”.

Ha hablado de Costa Rica, que ha sorprendido, pero yo quiero darle tres: Colombia, Holanda y Francia. Tienen puntaje perfecto. Argentina también, pero no ha convencido. Colombia, Holanda y Francia. ¿Qué le parecen?

Son los destinados a caerse. Generalmente, los mejores equipos de primera rueda no pasan. Si me preguntas qué equipo me ha gustado, veo muy bien a Argentina y a Brasil.

Dicen que es un Brasil que no luce mucho y privilegia la defensa.

Son equipos que se manejan desde atrás.

¿Qué significa?

Te pongo dos situaciones. Perú-Argentina, 3 de octubre de 1970, 0-0 en Lima, minuto 5 del segundo tiempo, incursión por Oriente mirando al arco Norte, Gallo se lleva a Nicolás Fuentes y Héctor Chumpitaz se barre, recupera, sale por la raya llevándose a tres argentinos, se frena tras cruzar la línea central al pie de Oriente, mira hacia dentro del campo donde llega ‘Perico’ León y le hace un pase de 45 metros al pecho. ‘Perico’ la levanta desde fuera del área; uno, dos y tres botes. Gol. Otra: 1975, agosto 21, Perú-Chile, Copa América en Matute, se va con todo Chile y sale Chumpitaz anticipando en la media luna. De un salto ya está casi en medio campo y, de nuevo, 40 metros, se abre la pelota al pie de Oriente mirando a Norte, a Percy Rojas, que hace un quiebre, la saca para el ‘Ciego’ (Oblitas) y este la levanta mal. Felizmente hizo la chalaca y fue gol. Pero en un pase, Héctor hizo todo.

Un back de buen pie…

¡Aguanta! Juan Reynoso. Te invito a que repases la campaña del equipo del ‘Ciego’ para Francia 98. Salvo el partido con Argentina que terminó 2-0, cada vez que nos hicieron gol, empatamos. ¿Qué pasaba con ese equipo? Subía Reynoso. Así, Franz Beckenbauer o ‘Bobby’ Moore. ¿Por qué todos los idolatraban? ¿Dónde están sus grandes salvadas? No, es que controlaban el juego.

¿Un back de buen pie no es un volante de primera línea desperdiciado?

Si es que comulga todos los días. Pero si tiene mala entraña, déjalo de back. El back no puede ser buena gente. Por eso Ramos no puede ser. (Ríe) Y varios más.

¿Jugaría con línea de 4, de 5, o el sistema se adapta al equipo?

Tengo que tener todo en mi baraja. Si no, pregúntaselo a Oblitas; cuando era técnico, dependíamos de Maestri. Bueno, lo que digo es que las grandes flaquezas que han mostrado Argentina y Brasil en sus bandas son de espanto, es verdad; pero a mí me complace que, después de décadas, las cosas hayan vuelto a ser como deberían ser.

¿Cómo?

En el momento del colectivismo, cuando todos estamos intoxicados de pizarras y de esquemas, cuando el sistema está por encima de todo; en ese momento, aparece el héroe. Y aparece cuando más se lo necesita, toma la bandera. Neymar, cuando Croacia estaba adelante, o Messi. No es estadística, es emoción. Cuando el hincha se está muriendo, el héroe saca el equipo adelante. Refunda aquella ideología. Lástima que el tercero que podría mencionar, por canino, ya no va a jugar.

Claro, lo mismo hace ‘Luisito’ Suárez.

Pero él, además de ponerse el equipo al hombro, es cochino. ¿Qué cosa es un demonio, sino un ángel caído en desgracia? Déjalo tranquilo. Ahora, lo mismo se puede decir de Costa Rica con Campbell. O de Italia.

¿Con Pirlo?

No, hermano. Lo que pasa es que Pirlo se parece a Cazulo y a la gente acá le gusta Cazulo. No. A Pirlo lo admiré en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. ¿No te das cuenta con qué facilidad lo anularon? Yo me quedo con Mario.

Balotelli.

Y espero que ya nadie me pregunte cómo cabeceaba ‘Perico’ León: lo único que lo diferencia de Mario Balotelli es el peinado de perro chino-peruano. Ya que estamos individualizando, también estoy encantado con este chico, Giménez, el uruguayo, el back revelación. Es tan bueno ese desgraciado, y tan uruguayo, que en el primer minuto chancó a Balotelli y lo dejó en un pie. Sensacional.

Él está jugando a raíz de la lesión de Lugano.

Sí, y está permitiendo que Godín vaya a cabecear. Otra cosa que ya vas viendo: la necesidad de tener múltiples funciones. Cavani marcando. ¿Quién mató a Gerard? Cavani. A Pirlo también, solo que después apareció Verratti.

¿Se puede mantener el promedio de gol que tiene este Mundial?

No me sorprende, porque a nivel de clubes también estamos viendo marcas de 50 goles por temporada. Ah, y ahora sí mandan los médicos. Suárez, operado de los meniscos, no iba a jugar. A cualquier futbolista de la guardia vieja le intervenían los meniscos y probablemente terminaba embarazando a su mujer porque no podía salir de casa. Ahora se juega mucho más. Pero, ¿en qué momento y a quién se le va a romper la fibra? Mi temor es que este bello Mundial viene siendo luchado, ya no jugado.

Trelles

Foto: Giovani Alarcón.

 

El departamento es, quizás, demasiado apacible para hablar de fútbol. Don Efraín, sin embargo, lo inunda cada tanto, cuando engola la voz para enumerar las coordenadas espaciales y temporales de una historia. O para hacer énfasis en una palabra lanzada con sarcasmo. La engola así, metiendo la garganta. Es cómico. La grabadora, como había anunciado, falla. Se apaga. Muere. Pero la conversación sigue. Para hablar de fútbol, aquel aparato es innecesario.

Deme un jugador por línea.

En el arco, no te puedo decir ‘Memo’ Ochoa.

¿Por qué?

Porque se lo recuerda sólo por un partido ante Brasil. Son cuatro salvadas.

Pero fue sensacional.

Sensacional cuatro veces. En las cuatro sensacionales, ¿tuvo que volar?

En una, la que saca del palo.

Eso no es volar, eso es caerse. Es un mérito y hay que aplaudirlo, pero te diría el arquero colombiano (Ospina) por lo que ha hecho su defensa, el chileno (Bravo) y el costarricense (Navas). En la zaga, me inclino por la novedad de Giménez (Uruguay). Luego, tengo a James (Colombia) con seguridad.

Es un ‘10’ como los antiguos. Muy bueno. Si lo pones de ‘8’, no marca nada.

Y está muy bien que sea así. ¿De quién me podría estar olvidando? De Robben (Holanda), sin duda. Está en un gran momento.

Holanda corre como los diablos. Ya tiene dos finales en las que mereció ser campeón y una, en el Mundial pasado, en la que hizo una buena campaña.

¿Sabes lo que hace un holandés después de salir campeón del mundo? Apaga el play station y se va a dormir. Los holandeses tienen al mejor jugador para mí, Robben, pero en las fases finales -no sé por qué- no completan la tarea. En el 74 llevaron a sus esposas, en el 78 la pelota dio en el palo y en España les robó el árbitro Howard Webb.

¿Ah, sí?

Te lo aseguro, yo estaba ahí. Webb robó al no botar a De Jong. Luego, se dio cuenta que cada vez pesaba más no haberlo echado y, en todo el tiempo complementario, tiró para España de una manera escandalosa. La jugada anterior al gol español es córner. Robben y Sneijder van al banderín y se dan cuenta que ha dado saque de meta. Cuando están por reaccionar, es el gol de Iniesta. Al final del partido, rodearon al árbitro como en Copa Perú, querían matarlo. Holanda tiene una ruta favorable ahora, eso sí, pero ha invertido demasiado físico. Ah, y ha recuperado color: el equipo de Sudáfrica era puro blanco. En eso, han avanzado.

¿Cuál es el equipo que ha visto en mundiales que más le sorprendió en su momento?

Camerún del 90. Era la posibilidad de reivindicar 500 años de colonialismo frente a los ingleses.

En el Camerún de ahora, dicen que Eto’o es disociador.

No sé, pero sí arruga. Su pecado es que Camerún no fue al Mundial de Sudáfrica por fallar un penal que debía patearlo él y no quiso. Una anécdota: en la Copa América de 1999, Perú definió por penales con México y perdimos porque Reynoso y ‘Pepe’ Soto fallaron los últimos dos. Fue el fin de la era Oblitas. Te digo: ni Soto, ni Reynoso estaban en la lista de ejecutores.

¿Quiénes arrugaron?

El penúltimo, arrugó Rebosio. Se quedó mirando al suelo.

¿Y el último?

Claudio. Estaba pichón.

¿Qué es lo más simpático de cubrir un Mundial?

Sentir que eres el único astronauta cerca de la Luna y que Houston te va a llamar a pedir noticias.

Cubrió desde Italia 90. ¿Cuál fue el primer error?

No haberme terminado de acreditar. Fui a la aventura.

¿Cómo así?

Fui porque me nació del forro. No estaba acreditado, solo tenía mi carnet de periodista. No podía acceder a los estadios, pero estuve en la final. Eran otros tiempos, no había fax y, entonces, la pegué de víctima de una incomprensión de ellos. Les agarré el lado italiano, no quedaba otra, porque estos giles a cada rato te decían: “pero Roma no se hizo en 24 horas”. “Sí, pero se terminó en el último minuto”, decía yo. Un día, estaba en Nápoles, el día que Argentina eliminó a Italia…

El día que insultaron a Maradona.

Claro, no fui al estadio, estaba con unos amigos. En la calle, gente que no se conocía empezó a pelotear. Ninguno era italiano. La pelota, sin aire, permitía hacer maravillas. Tengo el recuerdo de hacer una gran parada de pecho y dársela a un africano, que le metió un cabezazo hacia un rumano y, de repente, empezamos: “Olé, olé, olé, olé, Diego, Diego”. Entonces, aparece una ametralladora: “No se canta acá” (con acento italiano).

¿Qué pasó en Alemania 2006 cuando no campeonó el anfitrión?

Doblaron su dosis de cerveza. Los  alemanes planeaban ir a Berlín a jugar la final y tuvieron que ir a Stuttgart. Llenos de cerveza, cantaban: prefiero ir a Stuttgart que ir a Berlín”. Y listo, a tomar. No tenían equipo. Los alemanes son un caso misterioso: se caen al quinto partido.

Brasil ha construido un estadio para cuatro partidos. ¿Qué opina?

Los costos de Brasil son una vergüenza. Mira, en Alemania 2006: 10 estadios, 1,300 millones de euros. En Sudáfrica: 10 estadios, 1,400 millones de dólares. En Brasil: 6,000 millones y no han estado listos. Es un desmadre.

¿Se agrega a eso, por ejemplo, la imposición de la FIFA sobre vender cerveza en los estadios cuando la legislación brasileña lo prohíbe?

La FIFA ha sido silbada en todos los mundiales. Y prepárate para Qatar. No creo que vayan, pero ahí hay problemas graves, como que no se permite la homosexualidad. ¿Sabes cuál ha sido la alternativa catarí? Basta que la persona firme al momento de entrar que no va a tener relaciones durante el Mundial. Es ilógico.

¿Cuál es su conocimiento de la relación entre la homosexualidad y el fútbol?

Es natural y generalizado, pero también tiene su lado perverso porque el entrenador está en una posición de poder.

¿O sea, se convierte en el miembro activo de la relación?

Sé de un técnico de la sub-15 que a un jugador de la U apodado ‘Cotito’ lo llamaba y le decía: “¡Cotito!, usted está trabajando bien pero, ¿haría todo por su equipo?”. “Sí, profesor”. “¿Y por su técnico?”. “Sí, profesor”. “A ver, una pajita para el profe”. Claro, hay casos más elegantes, como el de Leandro y Renato Gaucho, que se amaban y eran la sociedad perfecta en el campo. En los 80, uno quedó convocado y el otro no, y aquel dijo que si su amado no iba, él tampoco.

¿Cree que Ramón Quiroga se vendió en el 6-0 de Argentina 78?

No, jamás, sé lo que pasó. Eso fue un arreglo de gobierno a gobierno. Tuvo que ver con trigo gratis para el Perú por dos años. Ya falleció Javier Silva Ruete que lo reconoció en privado. Obviamente, tú arreglas solamente con el técnico y no con todos los demás. Fue terrible, nos costó mucho. Yo gané una beca el 80 y no me di cuenta hasta el 84 por qué me odiaban los brasileros. ¡Por ese partido! Porque al dejarnos golear, ellos no pasaron. ¡Me trataban como la mierda y era por eso!

Dos anécdotas. Siempre quedan dos anécdotas sueltas.

Sí, claro. Dos en uno. Alemania 2006, Berlín, a un lado de mi cabina estaba Dunga y atrás, Maradona. Yo me asomaba y veía abajo las gradas del túnel. Ya iba a empezar el segundo tiempo y vi a un tipo en las gradas de abajo de un color uniforme. Era Jimmy Jump, el famoso calato. Cuando iba a verlo todo el mundo, lo jalaron de las patas y lo hicieron rodar toda la grada. Me gané con eso. Luego viene lo de Zidane, que es la segunda estación de esta anécdota: cinco minutos antes del cabezazo a Materazzi, el francés salta con Cannavaro. Este sabe que aquel no va a llegar a la pelota y se encorva para que caiga mal. Curiosamente, Zinedine ni se queja. Le aplican el éter. Lo normal es que cuando te lo echan en el hombro, muevas la cabeza hacia el otro lado. Pero veo que Zinedine, en cambio, lo aspira. Lo dije al aire: se estaba chisgueteando. Después, cuando vi el video, en un momento lo tapan con una frazada y le meten el chisguete. Era el crimen perfecto, si lo hacían mear, no salía porque se lo acababa de aplicar. Por eso se le cruzaron los chicotes y le metió el cabezazo al italiano. Luego de que lo botaron, lo he visto subir tres veces hasta el nivel del campo a jalarse los pelos que no tenía como un loco. Estaba hecho un loco.

[Publicado en la revista Carta Abierta N°3]

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