Solo 24 de los 162 locales de supermercados del país donan. La nueva ley que entrará en vigencia el 2017 no soluciona el panorama: hay un límite para donar. Con 500 mil niños que sufren desnutrición en el país, ¿por qué botamos alimentos que podrían ser para ellos?

Por Leslie Rosas

Todos los miércoles, Roberto Rojas y Evelyn Venturo visitan cinco supermercados en la búsqueda por reunir alimentos para los 170 niños de una guardería. Desde las 10:00 de la mañana hasta las 2:30 de la tarde recorren almacenes de Vivanda, Metro y Plaza Vea, llenando jabas que se convertirán en desayunos, almuerzos y cenas para la Asociación Taller de los Niños. Recorren cinco distritos donde recolectan lechugas con algunas hojas maltratadas, frutas ligeramente golpeadas y negruzcas, y un par de bolsas con panes de molde con fecha de vencimiento próxima, pero aún en óptimas condiciones para el consumo.

La guardería pertenece a la Asociación Taller de los Niños, una ONG que desde hace 38 años ayuda- desde sus distintos programas- a familias de San Juan de Lurigancho, tercer distrito más pobre de Lima Metropolitana, según INEI. Desde el 2015 se benefician del programa de donación de alimentos de supermercados del Banco de Alimentos del Perú.

El Banco de Alimentos del Perú es un intermediario entre las empresas productoras y/o comercializadoras del alimento y una red de organizaciones que atienden a personas en situación de vulnerabilidad. Funciona desde el 2014 y en noviembre del año pasado inició el programa de donación de alimentos que permite a las 73 organizaciones con las que trabaja ser benefactoras de los productos que los supermercados donan. Desde julio del 2014 hasta agosto de este año han recibido 700 toneladas de alimentos y cuenta con aproximadamente 94 mil beneficiarios, en su mayoría niños y adolescentes.

Pero aún no es suficiente. Solo 25 locales de las empresas: Supermercados Peruanos, Cencosud y Tottus participan del programa de donaciones del Banco de Alimentos del Perú. Estas tiendas representan el 15% de los 162 locales de supermercados que existen en Lima. Según el Banco de Alimentos del Perú, cada año se destruyen 500 millones de soles en alimentos de supermercados. El 85% de los locales que aún no participan del programa de donación del Banco de Alimentos del Perú colaboran con estas cifras. Mientras que, de acuerdo a la Sociedad de Comercio Exterior del Perú (ComexPerú), 500 mil niños peruanos sufren de desnutrición crónica. En un país donde hace doce años existe la posibilidad de donar alimentos, las empresas continúan desechando sus productos.

Se intentó contactar con las empresas que donan, pero no se obtuvo declaraciones. Supermercados Peruanos, por ejemplo, manifestó que no brindarán entrevistas sobre este tema.

Problemas en la ley

En octubre del año pasado el congresista de Fuerza Popular, Pedro Spadaro, presentó un proyecto de ley para la donación de alimentos que buscaba determinar las responsabilidades de las empresas respecto a su donación y eliminar el pago del IGV a los productos donados. Esto se aprobó en mayo del presente año y entrará en vigencia en el 2017. Sin embargo no soluciona el problema del desecho de productos porque aún existe un límite del 10% de la renta anual; es decir la cantidad de alimentos que se donen debe ser el 10% de las ganancias de la empresa en un año. Después de ese 10%, para la empresa representará un costo donar alimentos.

ComexPerú propuso que este límite sea respecto a las ventas, pues las mermas dependen de estas. En la nueva Ley N°30498, esta acotación fue tomada solo para las empresas que no generan ganancias. Estas podrán donar la cantidad de productos que equivalgan al valor del 3% de sus ingresos totales en ventas (3% de la Venta). En contraste, las empresas que sí generan utilidades continuarán con el límite del 10% de la Renta; es decir, solo podrán donar la cantidad de productos que tengan el valor del 10% de las ganancias que han obtenido en el año. «Esto significa que si mi utilidad son veinte millones de soles, solo puedo donar dos millones en alimentos», precisa Pamela Navarrete, representante de ComexPerú. «Lo que propuse ha ido cambiando en el camino. El proyecto dice una cosa, el dictamen muestra otra y, finalmente, la ley otra cosa», señala Spadaro al admitir que dicho punto se debe modificar. «Lo que yo quiero es que, por lo menos, se amplíe para todos el límite del 3% de la Venta», acota.

Pese a este nueva condición, la nueva ley ha atendido los problemas de Impuesto General de Ventas (IGV) y responsabilidad. Según Carmen Landa, representante de la SUNAT, la principal variación de esta es que los productos que se donan ya no se encuentran gravados al IGV; de este modo se reducen costos para la empresa. El valor que se les asigna a los productos en un supermercado consta del precio neto más el IGV, así cuando alguien los compra está asumiendo el costo del impuesto. Antes de la ley, si una empresa donaba este producto tenía que costear el IGV; en cambio sí destruía no asumía dicho pago. Eliminar era siempre más rentable que donar. A partir del 2017 ya no habrá tal distinción.

 

«Solo se exonerará del pago del IGV si los productos se donan a las entidades inscritas en la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI)», acota Navarrete. El Banco de Alimentos del Perú está inscrito en APCI, por lo que, a partir del próximo año, las tiendas que les donan alimentos tendrán dicho beneficio.

Fiorella Cordero, analista de planeamiento social del Banco de Alimentos del Perú cuenta que el programa de supermercados ha ido creciendo en los últimos meses, a partir del proyecto de ley. Antes solo donaba Supermercados Peruanos y ahora se han sumado Cencosud y Tottus. Las donaciones que los supermercados otorgan conforman el 45% de lo que recibe el banco en general. El otro 55% está conformado por las empresas agrarias e industriales. Además, contó que el 95% de lo que donan las tiendas son frutas y verduras porque no están sujetos al IGV. Con la exoneración del pago de impuesto que establece la nueva ley, el Banco de Alimentos del Perú espera una mayor variedad de productos donados. «Estamos ajustando nuestros procedimientos para una mayor demanda», añade Cordero.

Sin embargo, otro inconveniente es que los bajos índices de donación de alimentos no-orgánicos también responden a los acuerdos entre los supermercados y sus proveedores. Algunas mermas se canjean con proveedores por productos en estado óptimo para la venta. Entonces, el paquete de pan de molde que podría donarse, muchas veces es devuelto a las empresas proveedoras a fin de canjearlo por otro paquete. La nueva ley tiene que competir contra dicha opción.

Del mismo modo, otros supermercados botan productos que no se llegan a donar o que vencieron mientras esperaban el canje del proveedor. A partir del 2020 será una obligación para las empresas donar hasta el 10% de su renta neta. De no hacerlo, serán sancionadas. De esta forma, el Perú se ubica como el primer país de América y el segundo del mundo en aplicar dicha medida: el primero es Francia. Para Navarrete, no se ha realizado una buena imitación. «Lo que tendrían que hacer las empresas es proyectar sus utilidades anuales -algo que no siempre es exacto- de tal modo que lo que donen al final del año cumpla con el 10% que se les permite. De lo contrario, las donaciones que excedan dicho límite serán costeados, en su totalidad, por la empresa y significará una pérdida para ellos», explicó. A esta primera opción de donar más del 10% de la Renta y perder dinero se le suma la opción de donar lo que la ley le permite y destruir todas las mermas que exceden a dicho margen. Esta es una medida que no soluciona el problema porque seguirá destruyéndose comida, aunque sea en menor cantidad. «Si tienes para donar más del 10% de tu renta, ¿por qué deberían limitártelo?», cuestiona Navarrete.

Cada organización solidaria que trabaja con el Banco de Alimentos del Perú tiene una ruta de supermercados y un horario establecido para el recojo de alimentos.

Basura que alimenta

Son las 4:30 del miércoles y la camioneta de Roberto Rojas y Evelyn Venturo llega a la guardería en San Juan de Lurigancho. Los niños juegan en el patio, mientras llegan las jabas a la cocina.

¡Mira, choclo! — grita un niño de seis años, revisando los recipientes.

«Las donaciones son de gran ayuda para la asociación. Es un gran alivio. Permite que los niños puedan consumir productos nutritivos que no suelen comer», explica la encargada de cocina de la guardería, Mirtha Pacheco.

El niño de seis años sigue mirando entre los recipientes. Toma entre sus manos una maracuyá negruzca y chancada.

— Nada de acá se puede botar. Tal vez está quiñado o negro, pero eso se pela y se puede hacer hasta mermelada— le dice Mirtha Pacheco.

Según INEI, San Juan de Lurigancho es el distrito con mayor índice de desnutrición infantil en Lima Metropolitana: 6,803, que representan el 7,4 por ciento del total de niños de esa edad del distrito. La Guardería Taller de los Niños es un reflejo de esta situación. «Entre nuestros pequeños de tres y cuatro años podemos observar altos índices de bajo peso de acuerdo a los percentiles de crecimiento. Nosotros les hacemos seguimiento. Nos preocupamos de que la comida que se les brinda sea la mejor para su alimentación», cuenta Ofelia Jaime, profesora del salón de cuatro años.

En su clase está Anahí Albinagorta, una niña de cinco años, hiperactiva y de ojos vivaces, que estudia en el salón de los de cuatro. Vive con su papá Aurelio, quien sale todos los días a las 7:00 de su casa para dejarla en la guardería e ir a su trabajo de fabricación de calzado. «En las mañanas no le puedo dar desayuno a mi hija porque el tiempo me gana, pero yo sé que acá le dan buenos alimentos», cuenta Aurelio. En un año en la guardería, Anahí ha logrado aumentar su peso y se encuentra a tres kilos de alcanzar el apropiado para su edad.

La nueva ley tiene la intención de incentivar la donación de alimentos. Las empresas ya conocen esta posibilidad. Sin embargo, para que más tiendas se unan a las rutas de las organizaciones como la Guardería Taller de los Niños es necesario un cambio en el límite de donación.  La alimentación de niños como Anahí depende de eso.

 

[Publicado en la revista Carta Abierta N°12]

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