Tras el archivamiento de su proyecto de Ley de Unión Civil en la Comisión de Justicia del Congreso, Carlos Bruce se sentó a hablar con esta revista. ¿Por qué no tuvo el apoyo del partido oficialista? ¿Propondrá la adopción de bebés si se aprueba la unió civil? ¿Qué sacerdote le preocupa más que Bambarén? Y lo más importante, ¿qué suerte le depara al proyecto del congresista que logró que, en sus palabras, por fin se pueda hablar de “maricones en el Perú?

El día de nuestra entrevista, Carlos Bruce abandonó su escaño en el hemiciclo del Congreso sin el peso de quien ha sido rechazado dos veces. El parlamentario de camisa rosa y pantalón caqui no parecía el hombre al que Gana Perú, la bancada de gobierno, había dejado sin quórum en el Congreso para aprobar el pedido de reconsideración de su proyecto de Ley de Unión Civil No Matrimonial entre personas del mismo sexo. Tampoco parecía el derrotado congresista que la semana pasada había abandonado el Parlamento llamando “retrógradas” a los legisladores que decidieron rehusar la medida. Y, aún menos, el ofendido representante que fue llamado “maricón” ante cámaras de televisión por el obispo Luis Bambarén, que dijo creer que ‘en peruano’ esa palabra no es un insulto, y de quien no aceptó una carta de disculpas al respecto. No. Carlos Bruce, el primer político abiertamente gay en la historia del Perú desde noviembre del 2014, llegó a la Sala de Embajadores del Congreso para hablar sobre su acalorada semana con la mirada serena de quienes han aprendido a esperar.

Llamó a la unión solidaria un “acuerdo mercantil”.

No lo digo en sentido peyorativo. La unión solidaria forma parte del derecho comercial y no del derecho de familia, como sí lo es la unión civil, porque te reconoce como pareja, te da cierto parentesco. En cambio, la unión solidaria es un contrato que firmas con tu hermano, o un padre con uno de sus hijos, o dos socios en una empresa para manejar bienes como las personas casadas, pero no te reconoce como pareja. Me parece muy graciosa porque los conservadores dicen que así los homosexuales resuelven sus problemas. Es decir, reconoces que hay parejas homosexuales que se quieren, pero no las quieres llamar así. Estamos llegando ya a lo absurdo.

También fue notoria la ausencia del partido de Gobierno para debatir sobre la reconsideración de la unión civil.

Está claro que el partido de gobierno tiene una posición contraria. El presidente y la primera dama nunca han expresado una opinión a favor, aparentemente por no querer enfrentarse a la Iglesia o porque no lo aceptan, cosa que no me extrañaría por la formación militar de él. Y sin el apoyo del Ejecutivo, es bien difícil que legislaciones de este tipo salgan.

El presidente de la Comisión de Justicia, Juan Carlos Eguren, estaba en contra del proyecto desde el principio e, incluso, en pleno debate verbalizó su posición: “no creo que sea lo más adecuado (la unión civil) para legislar desde mi punto de vista. El dictamen de unión solidaria recoge perfectamente la mayor parte de preocupaciones”, dijo.

Lo más raro es que la secretaría técnica de la comisión que él preside preparó un pre dictamen favorable. Sin embargo, al sustentar ese dictamen favorable, Eguren públicamente declara que está en contra. Eso no es ilegal, pero sí irregular. Significa que no ha sustentado el proyecto con convicción. Además, usó el argumento de que la unión solidaria es más inclusiva, pues no solamente es para parejas del mismo sexo, y que la unión civil es muy excluyente. Si es así, habría que abolir el matrimonio civil para parejas heterosexuales, que es excluyente.

¿Qué opina de lo que dijo el congresista Rosas sobre que “ha ganado la familia”, celebración compartida por muchos?

No han ganado nada. Aunque tampoco hubieran perdido nada si eso se aprobará. No les afecta. Eso fuera si estuviéramos hablando de la Ley del Divorcio, ¿pero de qué manera el hecho de que a una cuadra de tu casa viva una pareja gay va a atentar contra tu familia? Y fíjate, es el mismo argumento que usaban los blancos en Sudáfrica para justificar el apartheid: “no podemos integrarnos con los negros porque tienen unas costumbres y un estilo de vida que atenta contra el estilo de vida de nuestras familias tradicionales”. Todo lo contrario, se trata de que se creen más familias. Son las circunstancias modernas las que nos llevan a eso.

Pero no puede negar que hay una mayor aceptación del concepto tradicional y establecido de la “familia” en el Perú, que del que usted propone.

En la Constitución, y lo ha dicho el Tribunal Constitucional, no se establece un tipo de familia. Ahora hay una variedad de familias muy amplia: una madre soltera con su hija, un padre soltero con su hijo. Yo tengo dos hijos, somos familia. Una lesbiana que decidió hacerse inseminación artificial y su hija, también lo son. Entonces, el mundo moderno nos dice que la familia no está determinada por el número de personas ni por el género de estas. Lo que constituye una familia es el amor y el deseo de tener una vida conjunta bajo un mismo techo, como un proyecto de vida.

Muchos aseguraban, como el congresista Tubino, que la unión civil era “un paso” para que las parejas homosexuales puedan adoptar niños.

Disculpe, y si ello se aprueba, ¿qué, pues? Para eso, tendría que haberse visto en comisiones, en el Pleno del Congreso, tendría que tener opiniones favorables por los organismos del Estado. Ellos dicen “este proyecto no te lo doy porque después me vas a pedir más cosas”. No se pueden negar derechos con argumentos de que mañana pueden pedir tal o cual cosa. Eso es una cosa retrógrada. Mi proyecto no incluye adopción de niños.

De aprobarse en el futuro la unión civil, está dispuesto a ver la posibilidad de crear un proyecto de adopción para parejas homosexuales?

Creo que en su momento habrá que discutirlo. No está en la agenda ahora por varias razones. Hay una discusión científica que no es concluyente con respecto a si un niño puede desarrollarse normalmente con la ausencia de una figura materna o una figura paterna. Algunos dicen que sí, otros que no. Hasta que no haya una conclusión definitiva, hemos decidido no ponerlo. Si el día de mañana se llega a una conclusión de que basta que dos personas tengan un mínimo de criterio y le den amor al niño, se discutirá. Y no hay que tenerle miedo a los cambios.

El Apra, que forma parte su bancada, inicialmente estaba dividido, pero cada vez más cerca a las elecciones, dieron su apoyo total al proyecto.

En el proceso de aceptación de aprobación de proyectos de leyes, tu bancada tiene que aprobar el proyecto. Mis primeros aliados han sido ellos. Y te voy a decir que no tuve que convencerlos mucho. Sé que ha habido un proceso de discusión interna en el Apra donde la mayoría del partido estuvo de acuerdo. No todos. Hay un grupo que no está de acuerdo, pero el ex presidente García también lo ha aprobado públicamente.

Es un hecho que usted se quiere favorecer a usted mismo con este proyecto.

Por supuesto. Como también me favorezco cuando promuevo proyectos de agua, también tomo agua. O como me favorezco cuando hablamos de bajarle las tasas de interés a los bancos. No hay ley en la que un congresista no se favorezca. Lo que está mal es que tú te favorezcas individualmente y de manera económica. Si no, serían tan pocas las leyes que se podrían presentar en el Congreso. Me voy a beneficiar, como también se van a beneficiar 3 millones de peruanos.

Además de la unión civil, es difícil recordar otros proyectos de ley gestados por Carlos Bruce.

Ahorita estamos planteando la Ley de Protección a Animales Domésticos. Hay, al menos, media docena de leyes que han sido aprobadas en este Congreso de las cuales yo he sido autor, desde la Ley de Agenda Inmobiliaria, hasta la Ley de Facilitación del Comercio Exterior, que nos ayudó a adecuarnos al TLC con EEUU. Esta es la primera ley que presento en favor de la población LGTB, las otras han sido de carácter económico y vinculado al Comercio Exterior.

Carlos Bruce

El congresista Carlos Bruce responde los correos electrónicos de cientos de adolescentes quienes han decidido confesar su homosexualidad a sus familias. Foto: Giovani Alarcón.

 

Educación, transporte, distribución de la riqueza; varios creen que hay temas más importantes que la unión civil.

Ese es un argumento muy usado por los conservadores. Yo he leído los debates de este Congreso en el año 56, cuando sediscutía el voto a la mujer, y un argumento muy usado era ese. Felizmente no les hicieron caso y ahora las mujeres pueden votar, pero ese argumento siempre se utiliza para negar derechos. Los derechos de 3 millones de peruanos también son importantísimos.

Su aprobación como parlamentario ha decaído desde que reveló su homosexualidad. ¿Ha sido positiva la revelación?

Ha sido positivo para la causa de los derechos de personas con orientación sexual distinta. No sé si será positivo para mí en términos políticos. Estoy convencido de que he perdido votos, pero también convencido de que habré ganado algunos.

¿Sigue creyendo que era necesario confesar su homosexualidad?

Sí, porque en medio del debate se estaba diciendo cantidad de tonterías sobre los gays y las lesbianas en el Perú, como que eran personas desviadas y enfermas. Yo consideré necesario demostrar que una persona que ha conseguido ser ministro de estado 4 años, el de mayor aceptación (Vivienda) en el gobierno del ex presidente Toledo, congresista reelegido, y tú sabes que se reelige solo al 15% de congresistas, no es un enfermo ni un desviado. Fue para que se den cuenta que puedes ser buen o mal servidor público y eso no tiene nada que ver con tu orientación sexual.

¿Qué ha ganado personalmente con la revelación?

No mucho. Mis seres queridos lo sabían hacía mucho tiempo. Ya me sentía aliviado desde hablé con mis tres hermanos y mis hijos. El hacerlo público me importa un bledo. Incluso, la prensa me ha visto en locales a los que solo van gays y me han preguntado si lo soy, y les he dicho que no hablo de mi vida privada. Lo que en términos periodísticos significa “sí, pero no quiero hablar de eso”. Claro que convertirme en el primer político abiertamente gay no es un paseo por el parque. Recibes insultos de todo tipo de gente, machos detrás de una computadora, pero a la cara nadie se ha atrevido a insultarme.

¿A veces se arrepiente?

Hay noches en las que miro al techo y digo para qué mierda me metí en esto, pero al saber que hay chicos que de alguna manera has ayudado dices: “para eso sirvió”.

¿En qué momento descubrió su homosexualidad?

No voy a hablar sobre mi vida privada, porque hay terceras personas involucradas, pero en general el gay descubre su sexualidad en la adolescencia. Ahora, ¿cuándo se forma la orientación sexual? Es en los primeros años de vida. Otros dicen que cuando naces está predeterminado. La ciencia no tiene aún una explicación clara.

¿Veía venir un insulto de parte de la Iglesia como el del obispo Luis Bambarén?

Me sorprendió porque él no era el obispo más homofóbico dentro de la Iglesia Católica, o no lo parecía. Ha habido expresiones de monseñor Cipriani muy duras en el pasado. “Los gays son mercancía dañada”, dijo y nunca me voy a olvidar. Sin embargo, Bambarén agarró el papel del más homofóbico. No sé quién lo habrá aconsejado. Yo sabía que alguien iba a hacer una cosa así, pero no imaginé a un obispo, sino a un sacerdote. La presidenta del Congreso se solidarizó con nosotros en un Pleno y rechazó que un miembro de la Iglesia Católica insulte así. Grafica los argumentos conservadores.

Sin embargo, sí cree que hay mucha discriminación en el catolicismo, ¿no?

Pasa primero por la discriminación a la mujer. La práctica en la religión hace que la mujer tenga un segundo lugar que no tiene ningún sentido. ¿Por qué no hay obispos mujeres? ¿Por qué no hay un Papa mujer? Allí hay una discriminación que no está en la religión: es la práctica lo que ha llevado a eso. Y también la absurda discriminación a los gays y lesbianas. Hay personas gays y lesbianas que necesitan y quieren llevar una vida religiosa, y forman sus grupos cristianos porque no pueden vivir a plenitud con la Iglesia. Es una tontería. Por eso es que hay ciertas iglesias como la Anglicana en Inglaterra que ahora aceptan a los gays y les brindan el sacramento del matrimonio.

Usted dijo que fue católico, pero que en algún momento dejó de creer.

En los últimos años del colegio me volví ateo. Ahora soy agnóstico. En el colegio formamos un grupo de estudio en el que pensábamos que la razón y la ciencia, a medida que avanzan, destruyen una serie de mitos y explican fenómenos que antes creíamos divinos. Hay dos cosas que el día que se descubran mandan al diablo a todas las religiones: el origen de las cosas y  dónde vas después que mueres. Pero la religión cumple un rol social positivo: buenos valores, que ayudan a imponer a la gente un código de conducta positiva que los hace vivir mejor en sociedad. La Iglesia Católica tiene principios muy buenos, yo he educado a mis hijos en una escuela católica. Sin embargo, este racionalismo evolucionó hasta mis últimos años de colegio y primeros años de universidad, y dije “hasta que no me lo demuestren, no creo”. Y me volví agnóstico.

¿Y qué piensa de aquellos que todavía creen?

Respeto la libertad de culto en el Perú. Y si el día de mañana, siendo yo una persona no religiosa, alguien quisiera atentar contra ello, yo estaré al lado de los religiosos. Es parte de esa sociedad liberal que yo quiero en el país.

¿Cómo es la sociedad ideal que imagina?

Creer en lo que quieras, llevar el estilo de vida que quieras, con una sola limitación: que no afecte el derecho de los demás. Puedes llevar la vida religiosa que quieras, puedes llevar el estilo de vida que a ti te parezca. Yo soy gay, quisiera vivir con mi pareja, que no tengo actualmente. ¿Por qué eso te va a afectar a ti? Déjame a mí tener ese estilo de vida.

Pero el Perú es todo menos eso. Somos un país racista y de los pocos que no tienen una legislación acerca de uniones homosexuales, y eso no parece afectar el desarrollo del país.

Hay una relación directa entre sociedades homofóbicas y atrasadas económicamente. Los países sin legislación sobre uniones gay son los menos competitivos del mundo. Los países más innovadores, que generan ciencia y tecnología, son los más tolerantes. Ser uno de los pocos países que no tiene esa legislación nos va a llevar al atraso, porque hay una relación directa entre competitividad y aceptación. Si tienes 3 millones de peruanos rechazados, ¿crees que esos 3 millones van a seguir produciendo lo mismo si les reconoces sus derechos? Inmediatamente se vuelven más productivos, ya no se esfuerzan en esconderse, en huir. Y ese es un ángulo que no hemos visto.

Cuánto se ha avanzado en el debate sobre la unión civil?

Nunca pensé que se iba a aprobar al primer intento. En ningún país del mundo sucede así. Siempre es un proceso y estoy muy contento por adonde hemos llegado. Hemos discutido durante un año un tema  tabú. Nadie hablaba de los gays en el Perú. Se ha abierto  un debate. Hemos logrado que cuatro instituciones del estado (Defensoría del Pueblo, Fiscalía  de la Nación,  Poder Judicial y el Ministerio de Justicia) opinen a favor y que hayan dicho que es constitucional. Eso era impensable 5 años atrás. Tampoco me hubiera imaginado la cantidad de apoyo por parte de la prensa a favor de esto. Si bien todavía no hemos conquistado ningún  derecho, para los medios de comunicación y los líderes de opinión un homofóbico es mal visto.   Eso ya es un tremendo avance. Demuestra que la razón y el derecho están de nuestro lado. Los  que no han votado por nuestro proyecto se han inspirado en Hitler y no en la Constitución.

El panorama para las siguientes elecciones no se ve favorable en las encuestas que ponen a los fujimoristas con mayor intención de voto…

En la Comisión de Justicia hay cuatro congresistas fujimoristas. Dos votaron a favor, dos en contra. La bancada fujimorista está partida. No todos opinan como Rosas, Tubino y Martha Chávez. A diferencia del partido de gobierno, que unánimemente votó en contra, creo que el fujimorismo se va a partir en el siguiente Congreso.

[Publicado en la revista Carta Abierta N°6]

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