Aquí no se llora

 

La muerte en nuestra sociedad resulta un tema prohibido, triste, e incluso tabú. El simple hecho de hablar sobre ello en conversaciones causa un silencio nervioso o el intento a cambiar de asunto a escenarios donde no se piense en el fin de la vida. Sin embargo, en los cementerios no siempre es así: el deceso de una persona puede significar un negocio, un ritual o un oficio del día a día en donde limpiar nichos, vender flores, modelar bustos de los fallecidos e ir cada año a visitar a familiares o amigos es la señal de que morir no es siempre sinónimo de desdicha y nostalgia.

[Publicado en la revista Carta Abierta N° 9]

Sobre El Autor

Jimena Rodriguez

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